miércoles, diciembre 27, 2006

Redondillas por Sor Juana Ines de la Cruz

Hombres necios que acusáis
A la mujer sin razón,
Sin ver que sois la ocasión
De lo mismo que culpáis.
Si con ansia sin igual
Solicitáis su desdén,
¿Por qué queréis que obre bien
Si la incitáis al mal?
Combatís su resistencia
Y luego, con gravedad,
Decís que fue liviandad
Lo qu hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
De vuestro parecer loco
Al niño que pone el coco
Y luego le tiene miedo.
Queréis con presunción necia
Hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
Y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro
Que el que, falto de consejo,
El mismo empaña el espejo
Y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
Tenéis condición igual,
Quejándoos si os tratan mal,
Burlandoos si os quieren bien.
Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata;
Y si os admite es liviana.
Siempre tan necios andáis,
Que con desigual nivel
A una culpáis de cruel
Y a otra por frágil culpáis.
Pues ¿cómo ha de estar templada
La que vuestro amor pretende
Si la que es ingrata ofende
Y la que es fácil enfada?
Más entre enfado y pena
Que vuestro gusto refiere,
Bien haya la que no os quiere
Y quejaos en hora buena.
Dan vuestras amantes penas
A sus libertades alas,
Y después de hacerlas malas
Las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
En una pasión errada:
La que cae de rogada,
O el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar,
Aunque cualquiera mal haga,
La que peca por la paga
O el que peca por pecar?
Pues, ¿para que os espantáis
De la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
O hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar
Y después con mas razón
Acusaréis la afición
De la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo
Que lidia vuestra arrogancia,
Pues en promesa e instancia,
Juntáis diablo, carne y mundo.

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