jueves, enero 11, 2007

Nuevas resoluciones

Ayer decidí que no quería escuchar el mensaje del presidente de los Estados Unidos, George Bush. En otras ocasiones, he tratado de culminar mis tareas del día para sentarme a tiempo frente al televisor y ver lo que ha tenido que decir este señor a la nación. No es que sea su más legítima seguidora, pero como ciudadana responsable pense que debía estar al día con lo que este tuviese que decir. Además, luego de escuchar su discursos, tendría material para desarrollar mis propias conclusiones. Pero ayer decidí que la aparición de este hombre en la televisión no alteraría mi rutina diaria. ¿Acaso siempre he estado de acuerdo con lo que dice? ¿No termino siempre molesta al final de sus mensajes? ¿No sería esta una oportunidad para volver a exasperar mis ánimos que hace un tiempo ya estan caldeados debido a la inoportuna guerra en Irak? ¿Acaso irá a aparecer alguien importante en mi vida en la televisión? Entonces no veo nada. Mas tranquila me siento siguiendo mi rutina. Tal esperpento no merece ni una alteración en mi rutina, ni una atención mas de mi parte porque no se lo merece. Bush debería dejar de dar tantos mensajes al país y hacer lo que debió haber hecho hace tiempo: culminar la guerra que dijo haberse culminado hace tiempo y retirar las tropas de Irak. Para mi poca sorpresa, ha dicho ayer lo contrario, que enviará otras miles tropas a Irak. La gente en este país que se siente defraudada con las acciones de este presidente deberían sacarlo ya o pedirle la renuncia. Tal vez estoy soñando.

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