Me levanté en la mañana con mis pensamientos enrredados.
Veía mi vida muy complicada, desequilibarada, perdida
hasta que alguien estirpo la culpa de mi.
Abrieron mi corazoncito, añadieron un poco de más amor y cariño
hacia mi.
Una dosis de cariño es suficiente para sentirme mejor
conmigo misma.
Una dosis de alegría por ser la mujer que soy.
Una dosis de ternura por la extraordinaria mujer que soy.
También una dosis de admiración porque soy la mujer mas bella del mundo.
Gracias.
Extirparon la culpa,
juzgarme a mi misma, mi perfeccionismo y la vida quedo arreglada.
No tengo control de lo que venga en el futuro, pero al menos se que ahora puedo vivir 100 años.
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