-¡Hola! Quería decirte que vi tu foto en el web y eres bonita. ¿Quieres salir conmigo a tomar un café?
-O sea, ¿que por bonita merezco un café? ¿Dónde queda la inteligencia, el talento, etcétera, etcétera, etcétera?
-No. La inteligencia la tienes, pero no me había dado cuenta hasta ahora. Vamos al café.
-Que no voy al café. Además, te digo claramente que no ando en busca de pareja.
-Yo tampoco. Solo quiero conocerte.
-Conocerme es una perdida de tiempo. Ni yo misma me conozco.
-No te conozco tampoco pero conozco que eres una ambivalente.
-Pero si te he estado diciendo que no quiero un café. ¿De que ambivalencia estás hablando?
-Pues de que aun me estás hablando.
-¿Con cuanta más claridad quieres que te explique que no me gusta el café?
-A mi tampoco. Lo que quiero es charlar contigo.
-Tú lo has dicho. Tú y tu café son una patraña mentira para niños de cinco años.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario