Parece que el presente y el porvenir es tan fuerte de acuerdo a la descripcion de lo que nos rodea. Vienen experiencias, conversaciones casuales que no hemos pedido. Pero son experiencias que vienen a confirmar las cosas que nos molestan y hemos pensado. Entonces empieza el pesimismo. Pensamos que hay tantas cosas con las que batallar, esquivar, hacer el movimiento de brazos y pies, estar a la ofensiva. Entonces viene el coraje en medio de la lucha. Al otro dia nos levantamos sin ganas, con cansancio. No es para menos si cojemos la vida tan a pecho....que no podemos ver lo maravilloso que tenemos de frente.
No hablo de dejar de indignarse, de dejar de decir lo que pensamos. Pero hay que decidir si en ese momento y en esas circunstancias es necesario o no hacerlo.
Y es que a la vida que vivimos hay que enfocarla. Que es lo importante y que no. Hay que decidir cuales seran nuestras luchas y en que vamos a invertir nuestras energias. No podemos enfocarnos en pequenas cositas, que desenfocan y no conducen al proposito de lo que queremos. Las cosas que parecen futiles y esteriles hay que hecharlas a un lado. Lo que nos molesta detenerlo si esta en nuestras manos, lo demas que se lo lleve el viento.
3 comentarios:
Precisamente andaba pensando estos días en que la vaina está en ser Ghandi (y actuar en consecuencia) o asumir que somos imperfectos y no martirizarnos por no hacer nada proactivamente en contra de una determinada injusticia, por ejemplo.
Si, si. Critico mucho la gente que dice que si ve una ancianita en la calle, detiene el carro donde sea y la ayuda a cruzar. Tal vez no haremos esto, pero si nos consume cada injusticia en los medios o en alguna pelicula de los nazis o ante el comentario del maestro o del chofer, por ejemplo, cosas que no podemos resolver y terminamos mal. No vale la pena. No hablo de insensibilizarnos, sino de ponermos un freno de vez en cuando ante lo sensible que somos.
toi contigo.
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