Ella sentada en el tren y se topa con su mirada, la cual cambia automáticamente. No quiere ni mirarlo. El pecho parece estrujársele y el corazón hacelerarsele, mientras le invaden los recuerdos de hace un año. Lo impotente que se sintió, las véces que lo empujó, cuando trató de escabullirse, el forcejeo silencioso, el grito que lanzó, las lágrimitas que sollozó en el baño. Maldita sea, piensa. Por qué tenía que encontrármelo. Su mirada se va perdida entre las ventanas de cristal. Ya las lágrimas están a punto de vertirse y quiere salir corriendo. Pero no, la racional le llama y le dice tranquila mientras el se acerca:
-Tanto tiempo. Eres tan enigmática. Te llamé y no respondistes mis llamadas. Recibí un correo electrónico tuyo con una descarga y la verdad es que no pensé que te sentirías así.
-Ya pasó. El momento de lamentarse por lo que hicistes ya pasó. Ahora mi vida se dirige a nuevos cosas y no pretendo entrar en una discusión contigo al respecto porque bastante me ha costado recomponerme. ¿Me puedes dejar sola por favor?
-Solo quiero disculparme por la incomodidad que te pude haber causado.
-¿Incomodidad? Si casi me jodes la vida!!! ¿De qué incomodidad estás hablando? Tal vez una leve incomodidad es la que has sentido tu con todo lo que hicistes.
-¿Estabas embarazada?
-No.
-¿Es cierto que casi no podías levantarte de la cama, lo que me escribistes, es cierto?
Ella lo mira con deseos de caerle encima. No sabe si responder, si gritarle o si llorar. Se pregunta por qué está otra vez en esta escena. Y se bajó en la próxima estación del tren.
1 comentario:
Ay ni~a no sabes cuanto te comprendo, no sabes las muchas veces que tuve que bajarme de algun "tren" para poder continuar con mi vida. Pero nada, todo pasa, siempre encontramos un nuevo tren, siempre encontramos una nueva parada.
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