viernes, julio 07, 2006

Silenciamiento

El país fue sometido a una grave tortura el pasado año tras un gobierno compartido que nuestro gobernador aseguraba funcionaría. Tras el televisor le apostaba al gobernador todas mis propiedades y dinero ahorrado a que no sería así. Realmente no aposte porque a juzgar como van las cosas el me hubiese impuesto algún truco para quedarse con ellas con la excusa de solucionar la crisis fiscal. Ponía mi cabeza en un picador a que sus argumentos solo consistían en palabrerías de rango politiquero y que en lo que más bien tenía que concentrarse era en cómo se las arreglaría para gobernar los próximos cuatro años. Ambos princiales partidos políticos se mantuvieron en su garata de querer aprobar las leyes que entendendían eran mejor que las del otro. Tras el televisor me extrañaba que no se pusieran de acuerdo en algo que ambos programas de partido compartían. Apostaba a que eso era solo otra pelea político partidista sin sentido, de la que saldría como perdedor el pueblo de Puerto Rico.
Maria de Lourdes y los líderes del PIP continuaban su argumentación proponiendo que le impusieran los impuestos mas bien a las grandes corporaciones. Criticaron la ausencia del gobernador en las vistas en el congreso sobre el estatus de Puerto Rico explicando que la crisis fiscal es el resulatdo del Estado Libre Asociado en el que el cree y que este ha agrabado la situación con la imposición de un impuesto al consumo. Criticaron además su mensaje de gobierno en el que propuso grandes obras de infraestructura en la que comunidades pobres serían desplazadas. Apoyaron y orientaron legalmente a las diferentes comunidades que estaban siendo amenazadas de ser desplazadas por el gobierno. Se reunieron con diferentes líderes latinoamericanos para denunciar la situación colonial. Fueron al Comité de Descolonización esta vez con la esperanza de que se abriera a discusión el asunto de Puerto Rico en asamblea en la ONU logrando el apoyo de alrededor de 25 representantes de diferentes países. Todo esto fue llevado a cabo en medio de la crisis fiscal que sufría el país, pues la misma la explicaban como resultado del sistema colonial en el que vivimos.
Mientras tanto el gobierno continuaba con sus planes de aumentar el costo de agua, de luz, imponer un 7% de impuesto al consumo, reducir beneficiarios al sistema de salud, reducir empleados del sistema de educación y despidos de aquello que llamó "la grasa" del sistema gubernamental. Finalmente cerró el gobierno a capricho y gusto del gobernador Anibal Acevedo Vilá ante una supuesta crisis fiscal, que mas bien fue el resultado de que el penepé no quisiera aprobar el impuesto que el quería. Cerraron las clases antes de tiempo y los maestros tuvieron que hacer malabares para concluír el semestre de sopetón. No faltó la denuncia del PIP a todas estas acciones y la protesta del pueblo al unísono. Fuimos testigos del circo que se formaba en la legislatura entre los gritos de los penepés a los populares, mientras la senadora Maria de Lourdes Santiago llamaba a la cordura con toda indignación, porque es que en los dos partidos principales no quedaba ninguno cuerdo.
Ahora el cuento es que el preocupado Jorge de Castro Font por la crisis fiscal que sufre el país entiende que hay que eliminar los fondos electorales a los partidos políticos. Esto suena bien ante la crisis fiscal. Todo el mundo está proponiendo recortar fondos a diestra y siniestra. ¿Que mas bueno que eliminar los fondos a los partidos que nos han tenido en un titingó? Sin embargo, ese no es el asunto que nuestro amigo legislador quiere abordar.
A Jorge de Castro Font no le preocupa el efecto que el recorte de fondos pudiera tener en el PNP porque lo han botado del mismo y segundo, que el PNP tiene mucha gente con millones de dolares que financian sus campañas para después ser beneficiarios de jugosos contratos gubernamentales a modo de agradecimiento. Lo mismo pasa con el Partido Popular. ¿Con quién se ha identificado más nuestro gobernador de turno sino con los grandes intereses y empresarios? Por eso es que pueden notar la diferencia entre las campañas políticas de los dos principales partidos con toda su fanfarria y derroche de dinero y las del PIP. Esto, además de que la legislatura cambió una legislación del PIP en la que proponían reducir la cantidad de dinero que recibían los partidos e igualarlas. ¿Y qué hicieron los dos partidos principales? Cambiaron la legislación para recibir dinero de acuerdo al tamaño del partido porque sus partidos son los más grandes y aumentarse la cantidad. Así que nuestro amigo Jorge de Castro Font no está interesado en beneficiar las arcas financieras del gobierno sino en silenciar con un golpe mortal al PIP.
El PIP no depende de las compañías y millonarios que puedan costear su campaña política sino del dinero que le otorga el gobierno. El PIP no tiene lealtades con nadie. Y de ser recortados los fondos electorales, el PIP va a desaparecer en todo caso si no encuentra gente que le financie su campaña electoral.
Ya no escucharán al PIP abogando porque paguen los grandes intereses ni oponiendose a legislaciones injustas. Para el gusto y deleite de nuestros amigos anexionistas, que comprenden los principales partidos políticos, ya no habrá oposiciones ni denuncias mas que las garatas entre ellos mismos. Sacarán a un estorbo del camino. Ya no leerán el pequeño pedazo en la esquina que los mezquinos periodicos le otorgaban al PIP porque saldrán de la palestra pública, mientras David Noriega, Julio Muriente y Marta Font se alegran satisfaciendo así sus resentimientos políticos con el partido. Ya no verán un debate en el que el candidato a la gobernación desenmascare las mentiras politiqueras de ambos partidos. Esa espinita molestosa ya no estará aturdiendole sus conciencias. Las uniones y el movimiento obrero podrán protestar, el Movimiento Nacional Hostosiano continuará publicando artículos en Claridad en contra el gobierno, el movimiento independentista continuará año tras año iendo a Lares pero no habrá ningún independentista en la legislatura denunciando y oponiendose con autoridad de ley a las aberraciones de este país.

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