martes, octubre 17, 2006

Instintos

No creía en los instintos que me hicieran
pensar en malas impresiones.
Mi idea de la vida era hermosa
y nadie era juzgado sin hechos que le condenen.
Pero quién dijo que hay que esperar al hecho
para luego lamentarnos de lo que pensamos
iba a ocurrir.
No somos tribunal para esperar
al hecho concrteo, a la traición o al acto que nos hiera.
Solo hay que mirar a los ojos, las palabras omitidas,
las cosas que no se dicen, las cosas que no se hacen
y me dan la clave de que algo anda torcido,
que algo anda tejiendose, que algo pronto va a ocurrir.
Finalmente ocurre.
Cree en tus instintos, me dije una vez,
pero los ignoraba pensando que juzgaba
sin hechos concretos.
Cree en tus instintos, me dije una vez,
y se me olvidaba creerles otra vez.
Y soñé ayer que me dije a mi misma
"guarda tu cartera que te roban",
pero no hice caso a mis instintos.
No la guardé, y sí, alguien quería robarme.
Me agarraron para quitarme la cartera de repente.
Luché hasta salir airosa.
Y recordé no esperar al ultimo minuto
para creer en mis instintos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces son los instintos a veces es Dios que desgarra el velo un poco para que podamos ver algo de lo que va a suceder.

La voz del mar dijo...

¿cuál es tu nombre? o al menos ¿cuál es tu nombre cibernético?