Sabía que era difícil que te fueras. El silencio parecía hablar por los dos. No queríamos despedirnos, no sabíamos cuándo nos volveríamos a ver, nos dolía estar separados otra vez. Pensé que se me iba un pedacito de mi cuando te fuistes, cuando movía mis manos para decirte adiós, cuando te desaparecistes entre la muchedumbre. Y ahora voy solo en el carro y miro al asiento que ocupabas. Está vacío. De regreso a mi apartamento, me recuesto en la cama pensando que el trago amargo de separarnos otra vez se aliviaría, pero no. Mi cuarto huele a tu perfume. Parece que has dejado tu fantasma merodeando por mi cama. Parece como si no hubieras querido irte. Parece que aún estás tan cerquita de mi. Cierro los ojos y veo tus ojos grandes, tu cabello ondulado y tu sonrisa. Recuerdo tu temblor cuando estabas en mis brazos y la alegría de estar juntos otra vez. Todo esto lo ha traído tu perfume.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario