Náutica
Por Mayra Montero
El domingo pasado me referí a los remilgos puritanos de las autoridades sanitarias, ya que se oponían a que la pastilla del día después -Plan B para los íntimos- se vendiera sin receta a partir de los 18 años. Estuvieron buen rato intentando que sólo se vendiera por la libre a los mayores de 21. Con lo cual nos quedábamos en las mismas, porque los más jóvenes son los que más la necesitan. Sin embargo, aquella misma noche, mientras leía el periódico, tuve que tragarme mis palabras.
De puritanos, nada. Al contrario, se necesita ser muy liberal para hacer lo que hicieron: unirse a los auspiciadores de un evento llamado SexoExpo, cuyo anuncio a página completa se adornaba con las fotos de dos curiosas ciudadanas. La una, de pechos rebosantes, llamada Tera Patrick, y la otra, en una pose algo comprometida, como de álbum de lupanar de carretera, llamada Náutica. Náutica Thorn. O eso escribieron, en letras rojas, sobre su muslo derecho.
El evento prometía, textualmente, “barra afrodisíaca, lingerie fashion show, porn stars y muchas sorpresas”. Una mezcolanza de inglés con español y un Champagne Room, cualquier cosa que eso sea -yo me imagino un reservado oscuro y espumoso, soy novelista- además de charlas con sexólogos, es decir, charlas superilustradas. A mano tenían las ilustraciones.
Entre los logos de una marca de cerveza, y de una empresa de karaoke, y de una dirección de internet a la que no pude acceder -lo intenté, pero mi computadora me lo impidió, y si ella se pone terca yo no insisto por si acaso- pues entre todo eso descubrí el loguito desangelado del Departamento de Salud, Estado Libre Asociado de Puerto Rico. El logo es una especie de arbolito cándido, con minúsculas manzanas amarillas que palidecían ante los melones incontenibles de la fogosa Tera Patrick.
No es que me parezca mal, a mí me parece muy apropiado que Salud se meta en esos bretes. ¿Se imaginan la cantidad de gente ávida de conocimiento y emociones fuertes que seguramente acudió a la SexoExpo? Y, en efecto, lo lógico es que ellos digan presente y aprovechen para repartir folletos y condones. Si es que fueron a repartir algo, porque a lo mejor alquilaron un quiosco para prevenir a los ardientes y arrancarlos de las garras del demonio, es decir, para detenerlos antes de que cometieran el grave error de entrar a la barra afrodisíaca o al “lingerie fashion show”. Lo curioso es que el anuncio contenía un aviso en letras grandes en el que se advertía que sólo se permitiría la entrada a mayores de 18.
No quiero yo pensar que en esto de las edades hay unos matices que tienen que ver con género. Es evidente que, aunque algunas mujeres se hayan acercado al evento, la SexoExpo fue pensada, organizada y dirigida a los hombres. El anuncio de prensa no sugiere otra cosa. Entonces llegamos a la siguiente conclusión: 18 años sí son buenos para que los muchachos, los varoncitos, vayan a babearse por Náutica en un coliseo donde hay barra afrodisíaca y voluptuosas paseándose en ropa interior. Pero resulta que los mismos 18 años no son buenos cuando se trata de que una mujer adquiera sin receta la pastilla del día después. Ella tendría que cumplir 21 para tomar medidas con respecto a su propio cuerpo. El varón puede exponerse a las “porn stars” cuando le dé la gana, recién salido de los tiernos 17. ¿Alguien me explica esta incongruencia?
Nos marearon con la cantaleta de que las mujeres debían tener 21 para poder comprar el Plan B sin problemas en la farmacia. Pero el mismo Departamento de Salud que se rasgó las vestiduras, que estuvo echando un pulso con Walgreens y que al final creo que cedió porque no tuvo más remedio, no dudó en poner su logo, o sea, no dudó en avalar una fiesta en la que jovencitos de 18 iban a ver “hot movies”, beber cerveza y recibir “muchas sorpresas”.
¿Cómo se llama esto? ¿Doble moral, doble rasero o qué? Insisto en que me parece ideal que los emisarios de Salud se presenten en el “after party”, regalen condones con sabor a fresa y les cuenten a todos cómo se contrae el herpes. Es lo que se supone que haga un Departamento moderno, articulado y práctico. Pero de la misma forma, con el mismo empeño, tendrían que respaldar otros asuntos, no sólo la venta de la pastillita del día después a los 18 y a la edad que haga falta, sino la distribución de todo tipo de artilugios para garantizar sexo seguro.
Olvidaba decir que también el logo del Programa de Planificación Familiar -que no es un arbolito, sino que tiene un espermatozoide como acento- estaba muy bien colocado en el anuncio, entre las carnes trémulas de Náutica y de Tera, dos que, por lo que me parece, saben planificarse como los mismos ángeles.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario