domingo, abril 16, 2006

El poder de la lectura

¿Quién más que yo para saber el beneficio de la lectura, Señor Juez? A través de toda mi vida he encontrado en la lectura la oportunidad de desarrollar mi imaginación. A través de la lectura he podido viajar a diferentes partes del mundo, he podido conocer lo más recóndito que alguien pudiera albergar dentro de sí, admirar la naturaleza, disfrutar de historietas en el tiempo de ocio. A través de la lectura he conocido de las famosas historias bíblicas, de lo que está pasando en el país y opinar tenazmente en mi blog, por ejemplo. Todo a través de la lectura. ¿Y ahora el secretario de Corrección dice que no hay espacio para desarrollar grupos de lectura, que solo .2% de la población correccional participa en los mismo, que no se puede satisfacer el interés de todos los grupitos, que el interés tiene que salir de ellos y no en lo que la institución pueda proveer?
!Refuto estos argumentos, Señor Juez, y condeno al secretario y a todos los que teniendo la posibilidad de hacer un cambio a grandes escalas promueven el inmobilismo con estas excusas! Yo soy testigo del poder transformador de la lectura, de la palabra. A través de la palabra escrita, de la redacción, de la lectura he sanado. El dolor parece irse, tomar alas y volar hacia algún lugar que desconozco. La palabra ayuda a sanar, a liberarse, a conocer y a tener poder. Eso es lo que necesita la gente que se encuentra en las correcciones en este país. Sin embargo, esa no es la filosofía del secretario de Corrección. Si se invirtiera más dinero en libros y en educación y eliminaramos el 75% de las cárceles en el mundo estaríamos un poco más cerca de la justicia. Si el Departamento de Corrección no existiera más ni su posición e invirtiéramos el sueldo del secretario de Corrección en rehabilitación y educación, tal vez las cosas serían diferentes Señor Juez.
Desde pequeña tuve la oportunidad de devorar libros, de leer enciclopedias, de leer cuentos y poemas. Cuando leía sobre el folklor puertorriqueño, la historia de Puerto Rico, cantos, por qué vivimos en una era industrializada, entre otras cosas, pude comenzar a enfocar mi visión de mundo y hacia dónde me dirigía. En los momentos de más angustia y dolor he leído un libro y las aguas turbias en mi se apaciguan. Muchos de los confinados no han tenido esta oportunidad. Esto es lo que piden "un grupito de confinados" y se les ha negado.
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2 comentarios:

neftalicruznegron dijo...

La lectura no es un acto fácil. Se requiere de muchas cosas para disfrutarla. Lo importante es enfrentarse a ella, y el amor llega y nos enamorará para toda la vida.

La voz del mar dijo...

Hola! Sí, estás en lo cierto. Entonces ¿Por qué limitar la oportunidad de que otros se enamoren de ella?